viernes, 9 de julio de 2010

CARONS.


Quizás esa fragancia que deja en la escalera sea de un Carons Poivire. No es descriptible el olor que desprende, no sé que semejanza floral adoptar; pero esa esencia que impregna mi entorno, me revive y hace descubrir en mi nuevas sensaciones, que me impulsan a devorar su efluvio , a acosar su espacio con instinto animal. Cada vez me recreo más, y considero que el volumen vital que ocupa es parte de mi vida.
La parte más repugnante de su cuerpo podría ser un excitante alimento para mí.
Ayer acabé de construir el Introescopio, he calculado su cánula y el foco luminoso, el cable trasmisor, y el módulo receptor. La longitud total a la que puede llegar es de seis metros, desde el conducto común del aire acondicionado, que bordea la estructura intermedia del edificio al nivel de nuestra planta. He hecho cuatro intentos con resultado desigual; en principio sólo he obtenido por el visor óptico leves sombras, entre claridades rojizas que me indican que en el trayecto no ha encontrado ninguna salida. Hoy por la mañana he podido ver ciertas partes de su baño, lo que parece ser los azulejos superiores, y creo que todo dependerá de la orientación que logre darle a través del pulsador de control a la mirilla óptica inicial. A través de las pequeñas rendijas que dan a mi baño, percibo la fragancia de su eau. Mi excitación va en aumento. Llevo un control pormenorizado de sus costumbres, todo apuntado, con datos nimios y datos relevantes de sus idas y venidas. Su ducha es a las diez de la noche, los viernes es un largo baño, lo sé por los sonidos del agua a través de la pared.
Hoy no es un día irrelevante para mí. Es el día en que me dispongo a esperar. Veo nítidamente con un enfoque angulado su baño. Estoy aquí en esta postura un tanto extraña, sobre una escalera de aluminio con ménsula superior, sentado, el objetivo dispuesto, y ya me dan ganas de empezar a acariciarme solamente por ver el espacio que tocan sus manos. Su Carons empieza a ser una obsesión enfermiza que no sé como acabará. Quizás deba fagocitarla para que sea completamente mía.

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