miércoles, 1 de septiembre de 2010

QUE ESTO NO SE VUELVA MÁS TRISTE.


No sé si estaba dormido. Alguien soplaba por entre los visillos, pero era el viento.
He visto en tres dimensiones a Santa Inés en el techo de mi habitación, en una perspectiva caballera focal como si saliera del vértice de las tres paredes opuestas, era ella, llevaba un corderito acurrucado en el brazo derecho y una mata de olivo cogido con la mano izquierda. Fue efímero, pero no era una ensoñación; tampoco se me juntaron los ojos como si estuviera traspuesto.

Nos trajeron distribuida a la abuelita hasta que sea San Andrés, allá por noviembre. Vino en el Lancia de Jacinto.
Lo bueno de la abuelita es que es muy menuda y se le sube bien en la silla y andas con ella en brazos por la casa a lo Perkins en Psicosis. Estos meses nos tenemos que levantar más temprano para limpiarla y darle el café con leche y las galletas. Mueve las encías como maullando, y lo que le cae por la barbilla se lo arrimo con una cucharilla de café.
A mi me toca tres meses al año, a Cecilia, Jacinto y Juana les toca el resto.
Con la abuelita también reparten una imagen en cuadro de los Santos Coronados y dos paquetes de Dodot etapas para ancianos. El resto te lo apañas.

La pura: mártir de la virginidad. El soldado furioso levantó la espada por ser la amante de Cristo, esposa de aquel cuya madre es virgen.
Sé que era la Santa Inés porque lo miré en la enciclopedia del aparador, fue decapitada, prostituida, vejada por los prebostes romanos. Si se me hace la aparecida Inés, será porque tú eres más puta que las gallinas. Cómo puede ser que ahora me libes, y me folles cabalgándome como a una yegua, presionando, girando como un berbiquí, me vuelves loco con esa cara de cándida que pones cuando te veo tan poderosa, y me acuerdo del puto fraile misionero: que si hoy está frío, que anda, ponte encima y hazlo de una vez, y déjame dormir, ni comparación, me gusta el molinete, si aguantase tieso estarías arriba horas y horas y te compraría unas espuelas.
Es que te has puesto hasta más buena desde que sospecho...

Por sus ojos abiertos sube y baja un alacrán largo. En los ancianos, después de cierto tiempo se pierde la conciencia de la soledad.
La abuelita quedó sola hasta las dos de la tarde delante de la ventana entreabierta para que le entre el fresco, enfrente tiene más ventanas, algunas de las ventanas que tiene delante de sus ojos tienen pintados los ladrillos de rojo oscuro, con una rayita blanca en el contorno, como si fuera la casa de los siete enanitos.

Al llegar a casa lo primero que hago es tocarla para saber que no está muerta.
He puesto a la abuelita boca abajo en la cama y luego de lado, y luego al otro lado. Tiene el culo como un tomate. Se lo limpio, y le doy la vuelta que quedaba, panza arriba. En la habitación queda ese olor fuerte a mierda, orín, dodotis nuevo y a papillas.

El teléfono está debajo del coleccionable de enciclopedias, sobre un tapete blanco, y cuando suena vibran unas caracolas con unas medallitas de los Santos Coronados dentro.
Suena el teléfono y me lo dices, llegarás muy tarde, iré cuando pueda, casi doblete en la tienda, entraron unas niñas inglesas de una excusión, lo remueven todo, se van a comprar todas las bragas. Sé que andas por Domingo de Silos, en el piso que está encima de la Bolera. Soy un corto de sueldo: sopa y pan bregado. Cuando me cuentas esas cosas que parecen mentiras no pregunto. Sé que eres más puta que las gallinas.

Los techos de una habitación pueden ser como los de la capilla Sixtina, depende de la imaginación que les pongas.
Qué Santa Inés estuvo aquí está muy claro, ahora el blanco parece como si estuviera quemado, hay un contorno de santa, por la sombra se sabe cuando una mujer es santa o no. Sobre los cristales de la ventana caen gotas muy grandes. Siento a la abuelita con ese ronroneo que hace con la boca después que la limpian, y sigo mirando al techo, por si Santa Inés se aparece, y aunque soy un blasfemo, me están dando ganas de rezar para que esto no se vuelva más triste.

3 comentarios:

Anita Noire dijo...

Si la cosa se va a poner más triste...apaga y vámonos.

delia díaz dijo...

me has hecho reír con lo de las espuelas; fue el único rato

¿has vuelto a ver a Santa Inés?

la tristeza en pañales es la más triste

Bandada de palabras dijo...

Potente.