jueves, 16 de septiembre de 2010

TE QUIERO SUPERGUARRA.




Que eres como un ánfora con miel y otras porquerías hasta la mitad de tú cuerpo no cabe la menor duda. Ya me lo habían dicho. Y que cuando caminas tus caderas dan esas vibraciones superpuestas como si fueras una mariposa bailando la danza del velo, también me lo habían dicho. Y más. Cuando se mueve tú culo la escala de Richter marca nueve y pico.

Si te lavas los sobacos pierdes algo de ti. Me gusta sobarlos con mi boca cuando intentas coger cosas del aire. Que te afeites el coño no me parece práctico, no puedo ponérmelo de bigote, y no me sabe a nada, incluso aunque te lo escupa.

Ayer te pusiste presumida, me olías a Penélope Cruz, Diane Kruger y a Eva Longoria juntas, vaya guarrada, cuando te pones así se me quitan las ganas de comer chorizo y huevos a la plancha encima de tú culo. Y te vas de rositas sin tus medias negras, y me dejas envuelto en un millón de dudas, no alcanzo a olerte, me despistas, y no puedo rozarme contra la esquinera del pasillo. Qué cerda eres cuando te perfumas.

Por semana santa te vestiste de viuda y te follé como si estuviera muerto. Me prestó.

Por el verano si te bañas en el mar es lo máximo, eres una salina. Me queman las manos cuando te acaricio, y eres una hogaza de pan para matar hipertensos. Te la saco y te la meto y te la vuelvo a meter muy suave y suena flob flob, de lo húmeda que estas. Joderte cuando estás guarra es un primor, se me levanta nada más que me abrazas, y se me pone más dura que un cantimpalo curado con el humo espeso de una encina.


Algunas veces te has escondido y yo cuento hasta veinte ocho. Y ya no estás. Te encuentro en el tambor de la lavadora, te tiro de los pelos, ¡no te laves, so guarra!, si te pones en el agua y te centrifugas no sé donde estás. No te adivino.Y has entrado. Y aunque tengo dos patas me vuelvo de cuatro, y te husmeo. Sabes que te amo porque me hueles mal, y no es una enfermedad, soy un neardental tirándose a una homo sapiens con el graduado escolar y una licenciatura.

Vístete de enfermera. Vete a buscar una hipodérmica para caballos y métemela paralelo al ojete del culo, quiero correrme de gusto. Te aseguro que guardo todo el semen que me sobra en un tarro de mermelada en el congelador de la nevera, es para embarazar a todas las del bloque ¿No te lo crees? ¿Por qué todos los niños del edificio huelen al salir a la calle las esquinas del portal, y se mean en los pantaloncitos? En la reunión de la comunidad del dos mil diez he repartido doscientas dosis criogenizadas. La del sexto se agachó y se lo metió allí mismo, por el potorro arriba: Ya la ves, de ocho meses.

Cerda, cómo andas tan limpia.
Hazme la lluvia dorada dentro del jacuzzi.
Quiero hacerles el carbono catorce a los restos de comida de los platos del fregadero y a tus tampax.
No me jodas más, te quiero superguarra.

1 comentario:

Anita Noire dijo...

Eso es una declaración de amor en toda la regla guarra. Of course.