jueves, 14 de octubre de 2010

LA SUELA DE SUS ZAPATOS.


Cientos de ojos estuvieron mirando el agua. El río tiene ese color turbio que da la torrentera, un gris que no refleja nada, si acaso un leve azul un poco antes del puente.En la charca el agua da vueltas como un remolino, es así redondo y en círculos como el molinillo de un niño agitado por el viento. Llegué aquí por una casualidad que no me explico. Angustiado por su falta, como si quisiera estar sólo para hablar y llorar dentro de mí. Ha sido imposible e inexplicable. En la casa las cosas estaban donde estaban, siempre llenas de silencio. Pero yo debo estar aquí por algo, por una intuición, por una orden divina, por una casualidad, por ser el autor de las malas palabras llenas de reproches. Al mirar al remolino veo aquellos zapatos que parecen difuminados como si estuvieran dentro de un cristal dando vueltas y vueltas como una peonza. Hay una estrechez de azul en el cielo entre dos nubes, y cuando acabo de mirar aquellos huecos llenos de añil, me pongo a pegar voces desesperadas. Por una rara casualidad recordaba la suela de sus zapatos.

3 comentarios:

Agurtzane Estrada dijo...

En todos los mismos colores, en todos los mismos gritos, en todos las mismas dudas. Me gusta. Un beso.

Poma dijo...

Buen texto. Kenit que pases una razonablemente feliz, semana santa . Un abrazo ¡¡

Anita Noire dijo...

De verdad no sé que decir. Que pases unos buenos días. Besos y cuídate