viernes, 26 de noviembre de 2010

COMO NO VENGA ME LA CORTO.


Te cuento.
Me estaba zampando esta tarde una tarta de chocolate que me sabe a castañas valdunas, cuando al acabar de saborear un delicioso pedacito con café con leche, me da por meter la lengua en el paladar superior entre la encia y el labio, oyes, y que me doy cuenta que nunca había estado allí. Pues bien, llevo media hora pasándome la lengua por esa zona, como si fuera novedad, y me da un no se qué el no haberlo conocido antes. Si es que somos de grandes como los Apeninos, y la mitad no lo conocemos. Que eso, ni a nosotros mismos.

Ando como nervioso esperando que no me hayan dado el timo de los mailes.
Llevaba tres meses que me llenaban el correo de spam, ya sabes, esa panda de gilipollas que te dicen que son de la base de datos de Caja Madrid, o de la Caixa, y que te ponen que te han renovado el código de la tarjeta, o aquellos otros de que te puedes ganar tres mil euros abriendo una cuenta en no sé donde, o los otros, coño, en inglés (yo muy desconfiado siempre).
Pues entre todos esos spam me llegaba uno de perfumes que siempre me ponía una rengolera sobre una esencia ligera y relajada, que si pensada para mí, que podía usarla profusamente y que era muy simple, minimalista (que no sé lo que es eso) y muy accesible, con equilibrio, tú, entre luminosa, tú, y una sensualidad que te cagabas, con muchas bases elaboradas a porciones de bergamota, tú, cardamomo, piña y papaya, hediento hediendo hediendo (todo esto en puto castellano, que vete tú a saber)

Estos correos me los mandaba una rusa que firmaba como Natasha Vorobiov, y que afirmaba, a su vez, ser de de la zona de Velyka, y que siempre me ponía aquello de Kak tvoyó imia, que por lo visto es cómo te llamas en ruso, yo, después de unos dieciocho spans seguidos le contesté, pues me llamo Remigio Cortés Pérez, natural de Ibias, Asturias, España, el Mundo.
Los correos eran entre ingles, ruso y español, y les empecé a dar importancia cuando me mandó la primera foto entre la imagen de varios frasquitos de colonia de resinas de álamo y pólenes de flores de abedul; que eran los árboles de por allí, según se hacía entender.

…hediendo hediendo, vamos, y si querías una elaboración especial , te la hacían con machacado del jazmín (pues podías), y más esencias derivadas de violetas, rosas y nueces moscadas, tú, no nueces, nueces moscadas, tú, y en otros espanes: …nuevos combinados con ámbar, y jugosas peras de manteca (todo esto en idioma de Pelayo). Pues eso que me abrasaban a peticlinear con el dedito. Lo de los perfumes me resultaba agradable leerlo, era como si me oliese el valle de Marentes en plena primavera.

Entre tanto correo y tanto perfume a mi, la rusa, ya me olía como si me llegase su áurea a
efluvios de agua de rosas.

Alguna noche que otra, antes de dormirme, le hice el pilón entre cantos de coruxa y sigilos de jineta -que suena a niño lastimado y a gorgoteo de brujas enrabiadas-.

Era hermosa la Natasha, alta y espigada con unos ojos de mar grises y profundos como esas caras ucranianas de las postales. En la foto que más me gustaba vestía con una blusa blanca de mangas muy amplias y bordados rojos y negros, y una pollera, y un delantal avinado lleno de flores azules, con unas botas rojas de caña baja que hacían adivinar sus largas piernas.

La cosa fue en aumento, espanes, espanes y espanes. Ella con frases en un español macarrónico, yo algunas cositas en ruso que para qué, y por el medio un poco de ingles que me traducía al revés el Babylon (ocho), y que yo interpretaba como podía. Era desesperante no poder comunicarse con cierta fluidez, por esas cosas de la Internet.

A todo esto tengo que deciros que hice una transferencia bancaria de mil ochocientos euros a una cuenta de un banco llamado Exin en el mismo Kiev, a costa de vender tres cordales de madera primeriza de roble a Felix de Navalois, el maderero de Cangas.

Nos carteábamos mucho por el correo, ella con aquellos mejunjes de colonia, siempre me ponía algún frasco de colores llamativos, y algo así como que perfumaba al mundo. Yo le mandé una foto de hace doce años en la que se me ve con un corzo cazado cerca de Negueira, en poses de matador a lo Robert de Niro -en aquella de la ruleta rusa, cuando vino del Vietnam-.

-Mi Ucranianita de amor.
Y más de una paja de retenida me hice, apretándome bien el capullo antes de correrme, que da mucho más gusto al abrir la mano, de repente, pensando en ella.

Ahora mismo pienso que ya pasaron casi seis meses, y la verdad ando enamorado, y me lancé pá lante.A la rusa, comida y campo no le van a faltar.Y los valles de Ibias y de Velyka, son de castaños, robles y xestales amarillos.

Ayer he cogido el tren, y me he hecho noche en Madrid; y ahora me encuentro en una cafetería de Barajas, esperando un vuelo procedente de Kiev, en donde llegará mi rusa, mientras hago tiempo dándole vueltas a la lengua por aquí debajo, descubriendo con sorpresa que por ese sitio nunca he estado recogiendo restos de tarta de chocolate que me sabe a castañas valdunas.

-Me ha timado la puta lengua
-Y ya me huele el coño de la rusa a efluvios de agua de rosas.
-Como no venga me la corto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

אתה יהודי מזוין

EDUARDO YAGÜE dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.