martes, 22 de febrero de 2011

AHORA MISMO.


Algunas veces me pones tú coño y me encoño.
Se habla de los ojos, la tez de la cara, las manos, el cuello.
Pero tú coño es un laberinto y no sé donde acaba.
Y me encoño.
Cuando te quedas tan abierta esperando más y más.
Me puedes.
Y me encoño.
Comerte viva es como empezar una lasaña por el sitio más caliente.
Y me encoño.
Sabes,
en este valle que llaman puta vida,
cuando te abres de piernas veo la inmensidad.
Y me encoño.
Me huele a todos los olores y más bien a mar.
A raros edulcorados, a restos de miseria y a pesar de todo:
Me encoño.
Ahora voy por la calle sin saber en realidad si debo ir.
Y te digo que voy encoñado.

3 comentarios:

Anita Noire dijo...

Pues eso, igual no es una mala cosa andar encoñado ¿no?

Poma dijo...

Poetica "Encoñación"

Rafael Caunedo dijo...

... ¿y esto lo piensas mientras vas por la calle?... qué incómodo para la entrepierna...