miércoles, 21 de septiembre de 2011

CON CIERTA FACILIDAD.



Intentaré contaros en pocas palabras lo que me está sucediendo. Todo empezó en mayo de hace dos años al levantarme para ir a trabajar. Sentí un pequeño dolor en lo que los galenos llaman surco ínter glúteo –para entendernos, un poco más arriba de la abertura del ano-. No le di la mayor importancia en aquel momento. Pero a partir de aquel día las molestias fueron a más, sobre todo cuando me sentaba a en la oficina. Empecé a notar al frotarme en la ducha un pequeño bultito en esa zona. Me miré con la ayuda de un espejo, viendo claramente una pequeña pretuberancia dura, con abundante bello. Pasarían unos dos meses, estando en el baño, mi mujer me preguntó que era lo que tenía entre los glúteos. Yo le contesté que parecía una acumulación de sebo, aunque lo notaba muy localizado y no parecía blando. Mi mujer me animó a consultarlo. Al mes siguiente estaba delante de la médica del seguro, un poco cortado, con los pantalones bajados. Sin importancia, me dijo, eso es sebo. Se llama un absceso pilonidal. Si crece más habrá que extirparlo, lo cual es sumamente sencillo. Pues bien. Os puedo decir que llevo andados unos doce especialistas. No era sebo, ni mucho menos. El bulto empezó a aumentar vertiginosamente como una ramificación en forma de cartílago. Centímetro a centímetro se fue extendiendo. Al principio parecía como una irrigación de pequeñas venitas, casi transparente, hasta que se fue haciendo perfectamente consistente y duro. Mi situación ahora mismo es muy confusa. La enfermedad está considerada de las muy raras. Es más. No hay ningún dato a nivel mundial que indique en ningún país conocido algo semejante. Lo llevo lo mejor que puedo, incluida su connotación jocosa. Lo extraño de este raro apéndice es su sensibilidad al frió. No siento otro tipo de molestias. Ni siquiera ahora al sentarme sobre el respaldo de la silla en la oficina. Mi mujer me ha hecho como un pequeño calcetín para resguardarlo. Por su gran semejanza lo he llamado rabo de cerdo. Los especialistas me han dicho que podría llegar a los veintitrés centímetros. Ya empiezo a moverlo con cierta facilidad.

1 comentario:

Poma dijo...

Vaya por dios¡¡. Lo que te faltaba a ti, otro rabo.
;)