miércoles, 12 de octubre de 2011

UNA Y OTRA VEZ.


Yo había llegado antes a la Cita, y como tú no estabas me fui a dar una vuelta. Tú llegaste dos minutos antes, y como yo estaba dando una vuelta tú te marchaste pensando que yo no había llegado a la cita. Me había alejado demasiado y cuando volví ya era tarde.
Quiero decir tarde en la inmensidad.
En la Cita no había nadie.
Quiero decir nadie en el sentido de la soledad inmensa.
Se dice: en la Cita era como si el silencio tuviese forma de humo, y todo fuera transparente. Al final nadie. Es como si el corazón bajase el ritmo al fin, es como si el corazón se diese cuenta antes. El corazón está antes que todo, lo percibe de esa forma de sobresalto. Es como si los dedos vibrasen en un instante antes de la muerte, la mano se les queda así, con los dedos hacía arriba, con los dedos ligeramente encogidos hacía arriba, con los dedos..., así, con los dedos....
Es una suposición.
Es un razonamiento que yo me hago.
En realidad no sé si alguna vez estuviste debajo del olmo, donde las palomas esperan la comida, y dan vueltas una y otra vez sin asustarse, una y otra vez por si les tiran comida, una y otra vez unas palomas u otras distintas dando vueltas, esperando comida, sin nada qué hacer.
No sé.
O quizás
otro día.
En una laguna del parque había nenúfares y peces color naranja. Los árboles tupían el cielo. Las hojas dejaban ver su parte oscura al viento, algunas veces, al viento. La única necesidad que yo siento es no estar sólo a veces. Otros como yo. A veces otros como yo van caminando y por su forma ágil llevan una decisión encima, o llevan palabras en espera para decir, meditadas.
Se les nota como meditan en las palabras y las van repitiendo para que no se les olviden.Quizás era hoy cuando llegué antes a la cita.
Había un torrente de luz, de súbito.
Quizás la cita debió de ser ayer. Incluso. Hoy no siento esa necesidad de verte. Era ayer.
Mi mano buscando algo en mis bolsillos: una sortija abandonada que coge en mi dedo meñique.
El silencio va contigo. Lo absorbes.
Sé que has estado aquí antes para decirme que hasta aquí hemos llegado.
A ciencia cierta,
ahora las palomas, una y otra vez.

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