jueves, 8 de diciembre de 2011

NO VIENE A CUENTO.




Si las pirámides las hicieron los extraterrestres,
fueron unos hijos de puta, ellos sólo dirigieron la obra,
-no viene a cuento-.

Una buena poetisa no debe cocinar,
y si lo hace debe ser contemplativa.
Si hace las camas abrir las ventanas lo preciso,
el aire viciado estimula los sentidos.
Cada dos semanas bajar al trastero y subir una muñeca,
y acunarla hasta que cierre sus ojos.
Una buena poetisa no come chorizo, ni latas de conserva,
cocidos los necesarios.
Y los armarios abrirlos sólo una vez, oler la ropa vieja.
Y vagar por el pasillo esperando los recuerdos.
Leer otros libros para inspirarse, copiar lo justo.
No limitarse por las palabras.
Hacer inteligible lo inefable.
Saber algo de los abanicos de la dinastía Ming.
Tener sensación de ahogo es necesario si quieres hacer poemas.
Vestir descuidada a veces. Mirar tras los cristales
como llora  la lluvia, y dibujar con los dedos
corazones solitarios. Buscar fotos antiguas,
darles la vuelta para ver la fecha,
e intentar recordar lo envejecido.
La buena poetisa debe ir por la calle ensimismada,
buscando los reflejos, las aves ateridas, las caras suplicantes,
las voces, los guiños de los niños.
Andar en bicicleta.
Salir a mirara el mar no es imprescindible, no siempre se tiene cerca.
Si lo hubiera, quedarse mucha horas con los ojos ciegos.
No comer pizzas, ni hamburguesas, puede beber vino tinto.
Interpretar a las personas, sus gestos, ser actriz,
muñeca saltimbanqui.
Mirarte en el espejo e inventar. Sufrir por los niños.
Comer sopa de fideos está permitido.
Gritar contra el maltrato.
Masticar chicle, llevar pañuelos palestinos.
Ir en el autobús a buscar trabajo.
Llorar sólo dos veces a la semana.
Y tener un lapicero rojo, y un bolígrafo azul,
y un cuaderno cuadriculado,
un lapicero verde, y en un vaso una flor roja.
Ser republicana, odiar al rey y su puta descendencia;
moderadamente, ensalzarlo en algunos juegos florales.
Una buena poetisa debe ser limpia, tener la piel suave.
Desnudarse pero no contemplarse, sólo para buscar
lunares sospechosos como manchas solares sobre su espalda.
Una buena poetisa debe de tener a su madre viva,
amarla lo necesario,
mirarla cada quince días, atardecer con ella, por lo menos.
No comer productos secos, las pipas, las avellanas,  son contagiosas,
siempre quieres más. El pan nuestro lo justo.
En los poemas debe aprehender el todo: lo que esta muerto, lo que esta vivo,
lo que debería morir, lo que no muere, ser violenta si se requiere, sólo en los poemas.
Y que nunca se le olviden los árboles.
Que haya pausas de sol, ausencias, amores destrozados.
Tener cierta tendencia a los miedos incontrolados.
Abrazar despacio agitando la mano arriba y abajo frotando sobre  las espaldas.
Una poetisa debe follar en todas las posturas,
y ser buena, al menos, en una de ellas.
Chuparla si es necesario con los ojos abiertos.
Y tener el coño listo para masticarlo,
saber muy bien,
oler muy bien.
Desayunar con pan tostado.
No pasarse con los dulces.
Comer con educación, no dar voces.
Estar dispuesta a recitar sus poemas en todos los lugares,
dejando caer las palabras cada cierto tiempo.
Una buena poetisa no debe morirse en el intento.

Si las líneas de Nazca las dibujaron los extraterrestres,
eran unos degenerados.
-esto no viene a cuento-.




3 comentarios:

belunática dijo...

No cumplo ningún requisito como poetisa (esto tampoco viene a cuento).

KENIT dijo...

Vuelva hacer el test dentro 6 meses.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

JUDIO