lunes, 12 de diciembre de 2011

QUE CASI NO EXISTEN.



El bosón de Higgs no nos dirá, aún, de qué estamos hechos. Ni si es posible estar aquí y allí al mismo tiempo.
-Deberemos aún suponer.

A veces intento escapar de mi compañía y busco la compañía de otros.
Me ofende escucharme a mi mismo,
quiero decir dentro de mi mismo,
ahí mismo. Eso que te lleva a todos los lugares y que eres tú.
No sé cuántas palabras de media tengo que escucharme: día y noche,
y al otro día, y a la otra noche, sucesivamente.
Algunas veces viene mi amada y comentamos  intranscendencias
-hubo muchos muertos acaso en otros lugares-.
Follamos y hablamos, es lo justo, y algunas veces cerramos los ojos.
Mientras tanto ocurre el trance, como si masticáramos pan blando
mojado en salsas misteriosas.
Yo estoy con ella y es un aburrimiento, extrasístoles ventriculares.
Y ella también en ese trance de no tener qué decirme,
algo agitándose, no sé de qué forma, como sin espacio,
es el corazón dentro de si mismo, el corazón a su ritmo, saliéndose.
Es tanta la confianza que ella me aporta, después de tanto tiempo.
Que a veces intento escapar de mí y de ella a la vez.
Fugarme.
Me voy sobre todo al mar, y ocurre el milagro de su compañía,
la del mar.
La historia no termina aquí, el retorno a la casa sin saber cómo tengo las manos.
Sin saber que siempre he de subir a mi atalaya donde está mi propio olor.
Como una ofensa, señalándome, que allí habité acaso unas horas antes.
Sabiendo.
Que debo quedar sólo, de nuevo, con mi compañía.

Hay partículas elementales que tienen casi vida infinita, aún no se han muerto.
Y otras que mueren nada más nacer. Tan inmediato  que casi no existen.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

יהודי

Poma dijo...

Ahh¡¡ Sin aliento me has dejado . extra-ordinario.