lunes, 6 de agosto de 2012

HASTA EL FIN.



En tu compañía o en otra, me es indiferente.
Entre una larga pausa, entre un extremo y otro, sintiéndome un ser anónimo.
Todo lo que has sentido tú, lo que has pregonado tú, todas las frases hermosas que has hecho sin un sentido claro. Lo construido por ti, lo andado. Lo que te pareció feo o hermoso. Tu mano a veces en forma de golpe,  la ira, y en un  segundo la tierna levedad.
Siempre entre un ritmo y otro ritmo, entre dos sensaciones, dos sabores, dos caricias.
Entre un millón de hombres y mujeres, entre dos instantes inmediatos.
Sé que al despertar retorna el vacío, y he de ordenarlo con los ojos abiertos.
Entre dos miradas a lo lejos y aquí cerca.
Donde mis pies reposan esperando elevarme con tu ayuda.
Vuelto hacía arriba, por encima de mi rostro.
Descontado todo lo intranscendente de mi, se queda sólo un resto de osadía.
Reflexionando entre dos vivencias.
Nada que ocultar. Donde quiera que suceda el despertar.
Sólo con la longitud de mi brazo, inalcanzable, lo que trato de añadir a mi vida.
Tú dando la vuelta dispuesto a ser diferente y reconocido, erguido sobre un mínimo contorno entre muchas manos elevadas.
Entre tu y yo que regresamos al torrente que lleva lo que se diluye lleno de colores.
Sabes muy bien que no habrá paz hasta entonces.
En tu compañía o en otra, me es indiferente cómo llegar hasta el fin.

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