miércoles, 15 de enero de 2014

MAS.



Hacían panes en forma de corazón,
y no se cansaban.
A esas horas en que las aceras tienen reflejo de espejo,
veías hombres que no sabían a dónde ir.
Por el cielo, vueltas las estrellas,
en su lado brillante
dejaban que la noche fuera aún oscura
sobre la mejor esquina para el amor,
donde jurarse que toda la vida sería un beso.
Por entre luces azules era como subían los sabores,
fachadas repletas de gentes en sus sueños.
Salí de algún lugar con los ojos cerrados
sintiendo recuerdos inmediatos en mi boca.
Al final, sin nada qué hacer con la mirada
-cansado de recordar-.
resucité al tercer día.
Sin ganas de hacer nada.



1 comentario:

Miquel dijo...

Me gusta lo de cansado de recordar...
salut