miércoles, 22 de abril de 2015

EMPIEZO CANSADO UN POEMA. NO SÉ SI DEJARLO ASÍ, O DARLE LA VUELTA.


(UN BORRADOR PARA LUEGO NO HACER NADA.
QUIZAS MAÑANA VUELVA A OCULTAR ALGUNA PALABRA .)
.
Le escribo a Abdel Ghaffar, y a un niño que apretaba contra su vientre.
Le escribo a Estela Abroz González.
Le escribo a Moisés Pérez Adura.
Y a mi.
Y ti que escuchas redimido  tus propios rezos.
.
Es cierto.
Que estamos en la tierra y somos huérfanos.
Cómo podremos encontrar a otros
y decidirnos a huir para que no seamos amputados.
Tú que me miras indiferente con otro nombre.
Qué sería de nosotros sin el limite preciso de la exactitud.
Andaríamos perdidos por las avenidas.
Seríamos el  mendigo que te habla cuando pasas
como si supiera tu miseria.
.
Cómo te diré para no equivocarme
y darte cierta esperanza.
La tela de araña soporta toda la lluvia.
La madre que sujeta la pequeña mano de su hijo
en el primer milagro del equilibrio.
.
En un último dolor.
Sé que el fuego también se extinguirá
sin ninguna gloria.
.
Hay más nombres, 
listados interminables sobre una mesa.
Cuántos corazones hundidos en la sal.
Cuánto  nos falta por  llegar sin ser heridos.
.
Imagina cuánta noche.
Y esa luz  lejana
como si fuera una esperanza.

2 comentarios:

Miquel dijo...

No se que es lo que tiene pero me gusta.

Salut

Kenit Folio dijo...

Gracias, Miquel, por leerlo.
Salud.