martes, 15 de septiembre de 2015

ME.





A veces intento escapar de mi compañía y lo consigo sólo por unos instantes. Huyo de la cocina a altas horas de la madrugada, mientras él queda allí medio adormilado. Es imposible la huida si no es de forma extremadamente sigilosa. Lo consigo quizás hasta el entresuelo. Salir a la calle solamente una vez sin él. Me da mucha pena al ver sus ojos con esa tristeza mirando hacía la puerta. Siempre retorno para verlo allí, sobre sus brazos, moviendo los labios, dándole vueltas y vueltas a lo mismo dentro de mi cabeza.

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