domingo, 27 de septiembre de 2015

Y..../...../



Si fuera en un autobús y en este preciso instante se acabara el mundo y quedáramos los que vamos a la Colonia de la Asunción cogidos en las barras, sentados como petrificados mirando a un punto muerto, te escogería a ti, la que vas apoyada detrás del conductor mirando en sentido contrario hacía mí, con los ojos tan grandes que parecen dos pozos de agua de acequia con todo el triste gris reflejado como si llevaran veinte lágrimas a punto de caer.
Si se acabara el mundo -digo-, y esto fuera una ínfima isla desierta en mitad del universo.
Y sólo hubiese que cerrar los ojos y abrirlos.
Y.
En este instante en que todo está quieto, lo de fuera destruido lleno de humo negro, y que por una irreal magia hemos quedado aquí, aislados, endebles, pálidos por el susto repentino. Me levanto del asiento y camino la escasa distancia que me separa para verte de cerca los ojos llenos de agua del mar, y decirte que tenemos que empezar una nueva vida en este barrio destruido cerca de la Gran Nube de Magallanes.
Cómo he de explicarte que a partir de ahora por las ventanas que dan al patio de luces sólo será de día.
Que ya no habrá angustia para pasar de una tarde a otra.
Y la palabra muerte un sinsentido.
Y .....

No hay comentarios: