martes, 27 de diciembre de 2016

EN ESE LUGAR.




Parece notarse en el aire que dijera algo, no me voy por ejemplo a quedar quieto viendo las horas, ni diciendo recuerdos de hace años cuando los labios eran de celofán y calentaban húmedos.
No me da la gana tener miedo, no me da la gana intentar saber orientarme. Prefiero estar perdido dentro de mi boca buscando un lugar desconocido con mi lengua todos los minutos buscando por allí y allí hasta decir aquí no estuve nunca nunca y volver otra vez a pasar la lengua.
Merece la pena escuchar boca arriba.
Con todo eso sobre ti el techo inmenso con sus nubes y por la noche sus estrellas fugaces, la claridad del amanecer con todas sus noticias.
No perder la esperanza hasta dos minutos antes.
No morirse de pena y abandono de soledad como la cosecha de los árboles.
Que no existiese hasta nunca o no podré verte mas o aún sentir cómo tienes pena donde llevas el corazón.
Las rosas no merecen la pena si no quieres verlas, estar inspirado para ver el atardecer colgado sobre el mar.
Arriesgarse a reposar por el lado de tu corazón sentir ese zumbido colgando de los oídos.
Me gusta soñar en aquellos días en los que empezaban los cuentos erase una vez y luego un montón de palabras y palabras.
¿Si me miras a los ojos no te imaginas que que aún estoy pensando en tus manos blancas que caían levemente sobre mi frente?
Eran como mariposas del invierno.
En aquellos días en que aún sabía tu nombre.

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