Tarde la observamos se movía sin saber a dónde a veces no nos dábamos cuenta que aún volviendo al mismo sitio para ella era como una fuga. Si le mirabas a los ojos nunca estaba con nosotros.
Si vas a comprar un colchón y te regalan una paletilla de cerdo, nunca dormirás bien, el colchón lo han hecho los chinos. Si llegas a casa y Ella está haciendo unos calamares en su tinta, mientras te espera y está de espaldas y sientes ese vacío en el pasillo, y ese olor que te repugna huye, debes irte antes de que vayas abofetearla. Ni pizca de amor. En un colchón hecho con sufrimiento no se descansa bien. No hay términos medios, a veces, los presentimientos se cumplen. Nunca trates de explicarte el infinito, ni las calles que te reciben llenas de vacío todo estaba antes dentro de la creación antes de hacerte a ti el vacío quizás no te habías dado cuenta. Si has cerrado la puerta detrás sólo dejando ausencia y desamor dejando el aire que se queda no vuelvas, simplemente escóndete no vuelvas a mirar sus ojos, por si te arrepientes, te convertirás en estatua de sal. Ya sabes todos tenemos suficiente espacio para deambular y apretar las manos. Piensa que el ...
El niño subido sobre una silla que mira a la oscuridad. Yo he visto su gozo sobre el árbol caído, y el árbol muerto. La noria dando todas esas vueltas. La melodía que sube de la plaza: saxo solitario (aquí su forma de voluta). Saxo estruendoso a veces, sutil voz que nunca más. Y una llamada. Ahí estuve. Sinceramente lo digo. Hubo alguna vez una puerta rota y unas escaleras pendientes. Olor a lejía. Y la llamada por primera vez, y desde entonces todas las llamadas. Una voz larga. Una orden de repente. Desde ese día. Se puede esperar una llamada. Siempre (las más horribles en la mitad de la noche). Aún los ilocalizables pueden esperar una llamada. Desde ahora la llamada me perseguirá siempre. Por primera vez el sentido de mi nombre. Y luego. La llamada es indispensable para reconocerte. Todo ocurre porque existe una llamada. No es una broma. Todo les puede ocurrir a los que viven. Y de repente una carrera inalcanzable. Había sido llamado. Era un...
PEYRONIE. ************* La historia que os voy a contar no debe ser tomada a la ligera por nadie. Sé que en la vida hay de todo, y a menudo me pregunto cómo se interpretan los relatos que comparto por aquí, debido a la falta de otro lugar para hacerlo. Quiero que este relato en particular sea considerado, si es posible, como una observación científica, debido a la información y la ayuda que podría proporcionar, o recibir, ya que seguramente habrá casos similares. Estoy felizmente casado con mi esposa Aquilina desde 1989. Yo le llevo tres años y ahora tengo 63 años mientras que ella tiene 60. Como pueden ver, llevamos muchos años juntos. Aquilina no es una mujer que disfrute del sexo, tiene fuertes convicciones religiosas que quizás hayan coartado su imaginación y reprimido sus deseos, considerándolos como algo lascivo y pecaminoso. No entraré en detalles psicológicos, ya que no es relevante. Desde los 56 años empecé a notar en mi órgano genital los primeros síntomas de la enfermedad ll...
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