domingo, 21 de noviembre de 2010

BONGO.


Ya casi al amanecer, ebrios de alcohol, impusieron aquella promesa. A Bongo no le gustaba aquella ruleta. Había 1780 euros sobre la mesa. Eran tres y muy hermosas, con sus ajustadas braguitas. Una de ellas estaba con la luna. De las tres escogías una y la debías de comer con pleno fulgor, hasta acabarlo todo. Si lo hacías bien, y no dejabas nada, los 1780 euros eran para ti. A Bongo le dieron vómitos. Y se tuvo que pegar un tiro dentro de los asquerosos inodoros. Esa era la regla. El ser humano está lleno de incertidumbres.

1 comentario:

Anita Noire dijo...

Me desconcierta. Pese a ser la "regla"