viernes, 22 de noviembre de 2013

COMO TANTAS VECES.





Como tantas veces.
Era la mano izquierda.
Los verbos que empleo. La mano izquierda.
Las extremidades desnudas en su afán de contacto.
Pocas veces más, sin medida, al repetir: pocas veces más.
Antes de olvidar no sé lo que sucede para que olvide.
Tiene que haber silencio, es indudable.
Me lo imagino, para poder olvidar, entre el silencio.
Todo lo que conozco, lo que deseo, lo que pretendo.
La sensación de darme a mi mismo una orden de impulso.
Parte diluyéndose del lugar de donde se olvidan las cosas.
Me lo imagino, para empezar a olvidar, ha de ocurrir algo:
la causa del olvido.
Entre tanto silencio.
Llegaste tú, tan blanda a mi contorno.
Y te pusiste a respirar donde mi hombro se acaba
-era para no olvidarte-.
Segundos antes de que me hablaras, sentir tu vibración cerca de mi.
Era para no olvidarte.
En ese lugar en que todas las cosas dan vueltas,
y una se queda
para que la olvides para siempre.
Dos veces la misma cosa, o tres.
Es mucho, es demasiado para que recuerde.
Hablándome sobre mi cuello.
Imagino tu pelo abandonado, nada tan simple.
Y el peso de tu cabeza que sostienes para que sea leve.

Dime si es así, varias veces, para no olvidarlo.
Como tantas veces.

3 comentarios:

Miquel dijo...

Muy bueno.
Mucho. Salut

BRUXINA dijo...

contra el olvido... genial Sr Kenit... entre tanto silencio, besos.

Anónimo dijo...

encontrar a alguien que nos deleite y nos haga soñar, es dificil, usted no simplemente deleita mi lectura, si no, que me hace volar, gracias por ello.