NO HAY OTRA FORMA, ES LA PURA REALIDAD.

Una paradoja todo aquello. El techo era un fondo blanco y puntitos azules salpicados, y dos focos de luz amarillenta alumbrando hacía arriba, aquello no era cielo ni era nada, tampoco importaba; de algún lugar llegaba el sonido de una fotocopiadora con ese rasguito de autómata. Y otra vez me dice qué hacía allí, y yo le dije lo que le había dicho media hora antes, veinte veces repetido, había visto la puerta abierta , y entonces me da una hostia suave y otra de repente, que ya me hartas, que te voy a dejar como una cremallera, so capullo. Había una ventana taponada y la luz del techo, que como ya dije tenía estrellas, y detrás de aquel forzudo una mujer en la sombra. Me levantaron las mangas de la camisa de los dos brazos y encendieron un flexo que abatieron, luego me miraron los dedos, luego la cara, luego lo dejaron sobre mis ojos, y cuando lo quitaron era como un resplandor. No fue mucho tiempo con aquella claridad brillante, así -fue así-, una mano abierta de mujer la que golpeó do...